lunes, 26 de marzo de 2007

Te Quiero (Mario Benedetti)

Uno de mis poemas favoritos del grande de Mario Benedetti, de dicado a ti Jany Gracias por estar siempre ahi.

Tus manos son mi caricia
mis acordes cotidianos
te quiero porque tus manos
trabajan por la justicia
si te quiero es porque sos
mi amor mi cómplice y todo
y en la calle codo a codo
somos mucho más que dos
tus ojos son mi conjuro
contra la mala jornada
te quiero por tu mirada
que mira y siembra futuro
tu boca que es tuya y mía
tu boca no se equivoca
te quiero porque tu boca
sabe gritar rebeldía
si te quiero es porque sos
mi amor mi cómplice y todo
y en la calle codo a codo
somos mucho más que dos
y por tu rostro sincero
y tu paso vagabundo
y tu llanto por el mundo
porque sos pueblo te quiero
y porque amor no es aureola
ni cándida moraleja
y porque somos pareja
que sabe que no está sola
te quiero en mi paraíso
es decir que en mi país
la gente vive feliz
aunque no tenga permiso
si te quiero es porque sos
mi amor mi ccómplice y todo
y en la calle codo a codo
somos mucho mas que dos.


jueves, 22 de marzo de 2007

La enseñanza de los gansos




La enseñanza de los gansos

Este otoño, cuando veas los gansos dirigiéndose hacia el sur, fíjate que vuelan formando una "V", tal vez te interese saber lo que la ciencia ha descubierto acerca del porqué vuelan en esa forma. Se ha comprobado que cuando el ave bate sus alas, produce un movimiento en el aire que ayuda al pájaro que va detrás de él. Volando en "V", la bandada completa aumenta por lo menos un 71 por ciento su poder de vuelo. Las personas que comparten una dirección común y tienen sentido de comunidad, pueden llegar a donde deseen más fácil y rápidamente, porque van apoyándose entre ellos. Cada vez que un ganso sale de la formación siente inmediatamente la resistencia del aire, se da cuenta de la dificultad de hacerlo solo y rápidamente regresa a su formación para beneficiarse del poder del compañero que va adelante. Si nosotros tuviéramos la inteligencia de un ganso, nos mantendríamos con aquellos que se dirigen en nuestra misma dirección. Cuando el líder de los gansos se cansa, se pasa a uno de los puestos de atrás y otro ganso toma su lugar. Obtendremos mejores resultados si tomamos turnos, haciendo los trabajos difíciles. Los gansos que van detrás, graznan para alentar a los que van delante y mantener la velocidad. Una palabra de aliento produce grandes beneficios. Finalmente, cuando un ganso se enferma o cae herido por un disparo, otros dos gansos se salen de la formación y lo siguen para ayudarlo y protegerlo, se quedan acompañándolo hasta que muere y sólo entonces vuelven a su bandada o se unen a otro grupo. Si nosotros tuviéramos la inteligencia de un ganso nos mantendríamos uno al lado del otro, apoyándonos y acompañándonos. "Volemos en "v" y alcanzaremos el éxito y la calidad."

domingo, 11 de marzo de 2007

El arbol de los problemas

Hola, el día de hoy quiero compartir con ustedes una pequeña historia que nos ayudara muchísimo a desarrollar un tema que en sus correos me han pedido que escriba, en verdad me siento gustoso de estar recibiendo correos de su parte, tengan la seguridad que cada correo lo contesto con mucho entusiasmo y con la esperanza de que estemos en contacto.


El árbol de los problemas
(Autor desconocido)


El carpintero que contraté para ayudarme a reparar una vieja granja, finalizó un duro primer día de labor. Su cortadora eléctrica se dañó y lo hizo perder una hora de trabajo; luego, su antiguo camión se negó a arrancar. Mientras lo llevaba a su casa, se sentó en silencio. Una vez que llegamos, me invitó a conocer a su familia. Mientras nos dirigíamos a la puerta, se detuvo brevemente frente a un pequeño árbol, tocando las puntas de las ramas con ambas manos. Cuando se abrió la puerta, ocurrió una sorprendente transformación. Su bronceada cara estaba plena de sonrisas. Abrazó a sus dos pequeños hijos y le dio un beso a su esposa. Posteriormente me acompañó hasta el carro. Cuando pasamos cerca del árbol, sentí curiosidad y le pregunté acerca de lo que le había visto hacer un rato antes. Oh, ese es mi árbol de problemas, contestó. Sé que no puedo evitar tener problemas en el trabajo, pero una cosa es segura: los problemas no pertenecen a la casa, ni a mi esposa, ni a mis hijos. Así que simplemente los cuelgo en el árbol cada noche cuando llego a casa. Luego en la mañana los recojo otra vez. Lo divertido es, dijo sonriendo, que cuando salgo en la mañana a recogerlos, no hay tantos como los que recuerdo haber colgado la noche anterior.


¿Que les parece esta pequeña historia?, ¿cuantos de nosotros podemos hacer esto?, resulta difícil lo se, recuerden en artículos anteriores hemos escrito sobre el ser mejor, autoestima, el duelo y en el anterior hablamos sobre la felicidad, el momento de comenzar a actuar es hoy, debemos cada uno de tomarle la importancia que se merece nuestra familia y ¿porque no? Adoptar lo que esta persona hace, todo es cuestión de decisión, atrévase el día de hoy a disfrutar a cada integrante de su familia, tratar de tener una comunicación que hace mucho no esta en ustedes, de ver ¿como están sus hijos?, ¿que piensan?, como les están saliendo las cosas,¿Cuánto hace que no se acerca a ellos?, recuerde la primera escuela debe de estar en nuestro hogar, adoptemos hoy la mejor postura, tiempo de calidad, no en cantidad, dese el valor de recuperar aquello que parecía perdido, solamente es cuestión de hablar en el momento oportuno, de la manera mas clara y con la mayor honestidad que pueda tener, cuando gente acude a nosotros por asistencia psicológica, lo primero que dicen es; “ya no aguanto”, necesito mucha ayuda, siento que no valgo nada, por motivos que en realidad no saben como abordar, y en muchas ocasiones la situación no es para que la vida se acabe, sino solo de revalorar todo lo que vale, lo que tiene a su alrededor, ahora pregunto, ¿Qué tipo de problemas tiene el día de hoy?, vale la pena descuidar a su familia y poner la atención que le damos, que aparte nos deja sin ganas de disfrutar nuestro hogar, claro que no; todos como familia podemos comunicarnos como realmente pensamos, cuidemos nuestra postura y adoptemos lo que esta persona hace, no carguemos nuestros problemas ajenos a nuestra familia, resolvamos , y comencemos a disfrutar de ese beso que nos espera en casa, de los hijos que están esperando siempre en la ventana , de nuestros hermanos que siempre están fieles a nosotros sin ningún tipo de interés, y a escuchar lo que nuestros padres nos dicen con la sabiduría que les caracteriza, en pocas palabras, abordemos los problemas con el apoyo de lo mejor que tenemos “la familia”, exponiendo nuestros verdaderos sentimientos, y verán que a diario recogeremos muchos menos de los que realmente son, comience desde este momento y vera como se ira tejiendo algo sensacional.¡Animo y la mejor de las suertes!

miércoles, 7 de marzo de 2007

¿Como te relacionas? (II y ultima parte)

Además de las conocidas formas de comunicarnos: la voz y la escritura, existen otras entre las que se cuenta el lenguaje corporal, a veces llamado "el lenguaje sin palabras." Este consiste en la transmisión de un mensaje a través de varias actitudes corporales, como pueden ser: la postura general (si uno está erguido o inclinado), el color de la tez (normal, pálido o sonrojado), los movimientos de los pies y de las manos, etc. Los mensajes que se transmiten son generalmente sobre el estado anímico de la persona; si ésta se siente segura y confiada, adoptará una postura que será diferente de la que tendría en caso contrario. Si una persona tiene temor, palidecerá; puede enrojecer, en cambio, de cólera o de vergüenza.
Ocurre a veces que estas señales corporales nos "traicionan": queremos expresar tranquilidad pero, sin darnos cuenta, un nervioso golpeteo con los dedos le dice a la otra persona que no estamos tan tranquilos como nuestras palabras indicarían. Una persona nos está hablando y de repente nos acusa de no estar prestando atención. Respondemos que sí lo estamos haciendo, pero la manera de sentarnos demuestra lo contrario.
Podemos preguntarnos porqué en ciertas ocasiones el lenguaje verbal va en un sentido y el lenguaje corporal va en otro. La respuesta es que el lenguaje corporal es inconsciente en la mayoría de las personas, ya que sólo a través del entrenamiento se consigue controlar tanto el lenguaje hablado como el lenguaje corporal. La mayoría de las personas no tiene un grado de conciencia de su cuerpo suficiente como para controlar lo que éste dice.
Al ser inconsciente el lenguaje corporal, está revelando lo que realmente pensamos. En el progreso de la evolución, el lenguaje hablado apareció luego que el lenguaje corporal. Los animales, que no hablan, se comunican solamente a través de este último. Cuando se encuentran dos perros, no se hablan; se comunican a través del lenguaje de sus cuerpos. Es por esto que el lenguaje corporal tiene preponderancia sobre el lenguaje verbal.
Si una persona te habla cortésmente y al mismo tiempo agita su puño cerrado delante de tu cara, a lo que vas a hacer caso es a este gesto y no a lo que te diga. Esto es así porque inconscientemente vas a suponer que ese gesto representa su real forma de sentir y no lo que te está diciendo. Esto es correcto en la mayor parte de las personas; si su actitud hacia los demás es de hostilidad, ello se traslucirá a través de la capa de urbanidad que representan sus palabras.
Por lo tanto, para evitar que los demás te traten con hostilidad, lo primero que tienes que hacer es eliminar la hostilidad dentro de ti mismo, porque, aunque quieras disfrazarla con bonitas palabras, la gente hará caso a lo que realmente sientes y que se percibe a través de tu lenguaje corporal. Y si lo que perciben es hostilidad, entonces es hostilidad lo que vas a recibir a cambio. ¡Animo y la mejor de las suertes

lunes, 5 de marzo de 2007

¿Como te relacionas? (I parte)

¿No sería estupendo que todos los demás nos trataran amablemente? ¿Cuántas veces al tener que tratar con una persona, por cualquier motivo que sea, te sientes disgustado por la manera en que se dirige a ti? Esto puede cambiar si entiendes un principio muy sencillo: los demás te tratarán de la misma manera que tú los tratas a ellos. Pero no basta con entender este principio: además debes esforzarte por poner en práctica las consecuencias del mismo.
Ésta es la causa de la desilusión de mucha gente, que cree que con haber captado un principio de la superación personal ya es suficiente, y, cuando no ven los resultados que esperaban, enseguida abandonan todo pensando que es inútil. Además de haber entendido los principios, que generalmente son muy sencillos, hay que ponerlos en práctica, y éste es el esfuerzo del que hablaba: la persistencia en la práctica diaria de los principios aprendidos.
Con respecto al tema que nos ocupa ahora, contesta la siguiente pregunta: si tu manera de relacionarte con las personas es, a cada uno que encuentras, tirarle una piedra, ¿qué piensas que harán los demás contigo? Obviamente, devolverte la piedra que les has tirado y, tal vez, agregar otra por cuenta propia. En este caso verás un ejemplo de que lo das es lo que recibes.
Piensa un poco: ¿qué es lo que arrojas a las personas que se encuentran contigo? O dicho de otra manera: ¿qué es lo que se desprende de ti cuando haces contacto con una persona? Si lo que sale de ti es una sensación de rechazo y de disgusto, esto es lo mismo que la otra persona experimentará con respecto a ti. Lo mismo que damos es lo que recibimos. Y acá no cuentan solamente las palabras que digas, sino muchas otras cosas.
Existe un lenguaje que no es verbal, sino corporal. La expresión de la cara es muy importante en este lenguaje, aunque hay otros medios de comunicación no verbal, como la postura del cuerpo. Puedes verbalizar la frase "Buenos días", pero lo que importa no son las palabras (o no solamente las palabras), sino la forma en que lo dices y tu expresión facial en ese momento. Lo que dices sin hablar puede contrarrestar completamente las palabras que pronuncias.
Muchas personas desconocen por completo este aspecto de la comunicación humana, fiándose por entero de las palabras que dicen, y después no entienden los resultados que se producen. ¿Cómo--se preguntan--si yo lo saludé amablemente, me contesta de esa manera? Es que lo que importa no es lo que se dice, sino cómo se lo dice. La actitud revela más que las palabras, y la gente lo que percibe es la actitud y no las palabras. ¡Animo y la mejor de las suertes!